Si naciste entre el 22 de junio y el 22 de julio, eres Cáncer, el guardián del corazón del Zodíaco. Eres un signo de agua, regido por la Luna y en oposición directa a Capricornio. Como ella, cambias de fase, pero sigues siendo el mismo: sensible, profundo y con un mundo interior que muy pocos llegan a comprender. Tu nombre proviene de la constelación Cáncer, el cangrejo, ese ser que avanza de lado, pero que siempre sabe regresar a casa.
Tu estado de ánimo fluye como las mareas, y lo que sientes rara vez pasa desapercibido. Si estás feliz, irradias una energía cálida que reconforta; si estás triste, los demás lo notan y, sin querer, se ven arrastrados por tu oleaje emocional. No es algo que controles, simplemente eres así: emocionalmente contagioso.
Eres sensible, pero no débil. Tienes una coraza, sí, pero bajo ella hay un corazón que siente con intensidad. Una mala palabra puede dolerte más de lo que demuestras, y cuando decides encerrarte en tu caparazón, nadie te saca de ahí hasta que tú mismo lo decidas. Necesitas la soledad para sanar, y cuando por fin lo haces, resurgirás más fuerte y con una nueva luz en la mirada.
A veces puedes parecer malhumorado o distante, pero en realidad es tu forma de protegerte del mundo. Cuando algo te hiere, lo reflejas sin querer: tus gestos, tus ojos, tu voz, todo habla por ti. No sabes fingir, y eso te hace auténtico, aunque también vulnerable. Pero quienes te conocen de verdad saben que detrás de esos silencios hay ternura, empatía y una lealtad sin límites.
Tienes una imaginación desbordante, capaz de convertir los recuerdos en tesoros. Guardas todo: palabras, miradas, olores, sensaciones… nada se borra en ti. Eres nostálgico, y tu memoria es una especie de archivo emocional donde revives los momentos que marcaron tu vida. Esa conexión con el pasado te da una sensibilidad única para comprender a los demás.
Las personas confían en ti casi de inmediato. Emanas calma y comprensión, y sin proponértelo te conviertes en confidente. Escuchas sin juzgar, observas sin interrumpir y ofreces un refugio donde otros pueden soltar sus cargas. A ti no te gusta hablar mucho de ti mismo; prefieres proteger tu intimidad y abrirte solo cuando sientes que es seguro hacerlo.
Tu humor puede cambiar con la misma rapidez con la que cambia la Luna. Puedes estar riendo y, al minuto, quedarte en silencio mirando al vacío. No es incoherencia, es tu naturaleza cíclica. Todo en ti se mueve por fases, y quien te quiere aprende a navegar contigo en ese vaivén emocional.
Posees un instinto protector enorme. No necesitas tener hijos para ser maternal o paternal: cuidas de los tuyos con una devoción que conmueve. Eres el alma del hogar, quien se asegura de que no falte calor, comida o cariño. Y si alguien amenaza a los tuyos, te conviertes en un cangrejo con pinzas afiladas, dispuesto a defender lo que amas con uñas y alma.
La Luna te da ese toque de locura, de magia y de misterio que hace de ti alguien fascinante. Cada una de tus fases revela una nueva parte de ti, y por eso, quienes te rodean nunca terminan de conocerte del todo. Eres el cambio dentro de la constancia, la calma dentro del caos, el hogar en medio del mundo.
Resumen de Cáncer:
Elemento: Agua
Planeta regente: Luna
Polaridad: Femenina
Cualidad: Cardinal
Color: Plateado / Blanco perla
Lema: “Mi hogar está donde dejo el corazón.”